¿Cuáles son los elementos fundamentales en un sistema domótico?

Para que un hogar sea considerado inteligente, debe otorgar a los usuarios un grado de confort inigualable, pero con un consumo energético totalmente eficiente. Imagen vía Freepik.es

Es totalmente evidente que planificar e instalar un sistema domótico en la actualidad, dista mucho a lo que fuera hace escasos 5 años. No solo por el tema del precio, que efectivamente con el paso del tiempo y el auge de los dispositivos inteligentes ha mermado muchísimo, sino también la disponibilidad de productos y la facilidad tanto para su instalación, como configuración.

Siendo honestos, hasta un niño de 10 años hoy en día, puede configurar y gestionar un sistema domótico en su totalidad. Y es que, no en vano los desarrolladores se han esforzado en ofrecer productos totalmente intuitivos e inclusive, podríamos decir “auto-gestionables”.

Todo esto, ha hecho que el mercado domótico se haya disparado de manera global. De acuerdo a estudios realizados por Juniper Research, el año pasado se realizaron ventas de aproximadamente 90 billones de euros, en lo que se refiere a productos y servicios domóticos. Esto se traduce en alrededor de 20 millones de hogares inteligentes en el planeta.

La verdad es que, los beneficios en cuanto a confort, ahorro energético y automatización, motivan a miles de personas a invertir un poco más en gadgets y electrodomésticos inteligentes que le permitan convertir su vivienda, en un hogar inteligente.

Para aquellos que todavía no han dado el salto tecnológico, pero quieren hacerlo y tiene dudas, en este artículo les enseñaremos cuáles son los elementos fundamentales en un sistema domótico.

¿Qué debemos tener en cuenta para convertir nuestra vivienda en un hogar domótico?

elementos para un hogar inteligente
Con los elementos fundamentales en un sistema domótico correctamente instalados y configurados, disfrutaremos los placeres de tener un hogar inteligente. Imagen vía Freepik.es

Es importante aclarar que, para convertir nuestro hogar en un lugar domótico, no basta con comprar una serie de gadgets con funciones automatizadas e interconectarlos entre ellos. Recordemos que el eje central de la domótica, es que dicha automatización otorgue a los usuarios un grado de confort inigualable, pero con un consumo energético totalmente eficiente.

Ahora bien, el término “inteligente” también es mal usado en muchos casos. Ya que, si hablamos de inteligencia, estamos haciendo referencia a la capacidad de razonar. En este sentido, un gadget que pueda apagarse y encenderse a través de un simple temporizador, no debe ser considerado inteligente.

La idea de estos ecosistemas, es que trabajen de manera automática, en función de los gustos, necesidades y comportamientos de la familia en cuestión, e incluso de los amigos o visitantes regulares. Es decir, un buen hogar inteligente es aquel que puede automatizar una gran cantidad de actividades, sin necesidad de ser controlado ni presencial ni remotamente, sino que en base al «aprendizaje» del comportamiento, esta puede ejecutar actividades de manera totalmente autónoma.

Para entender mejor esto, un ejemplo: se activan o desactivan los sistemas de alarma en horas específicas, eso sí, teniendo en cuenta diferentes condicionantes (ubicación del móvil, sensores de movimiento, rutina, etc.)

Esto mismo ocurre con la mayoría de los gadgets inteligentes que podemos integrar (iluminación, ventilación, aclimatación, etc.), llegan a un nivel de «independencia» tal, que puedan operar prácticamente sin nuestro consentimiento.

Entonces, para poder dar el salto e instalar cualquier tipo de sistema domótico en nuestro hogar, es totalmente necesario conocer cuáles son las necesidades reales de la vivienda. Además las actividades, rutinas e incluso distribución, que puedan afectar de cierta manera el funcionamiento del ecosistema inteligente.

Solo a través de este pequeño, pero detallado análisis podremos disfrutar realmente, tanto a corto como a largo plazo, de los grandes beneficios que ofrece tener un hogar inteligente.

Elementos fundamentales en un sistema domótico

elementos de un sistema domótico
Los beneficios en cuanto a confort, ahorro energético y automatización, motivan a miles de personas a invertir un poco más en gadgets y electrodomésticos inteligentes. Imagen vía Freepik.es

Como bien hemos comentado, hoy en día es muy fácil hacernos con un dispositivo inteligente. Sólo basta con ingresar a cualquier tienda especializada a través de Internet o en una tienda física como tal, y encontraremos todo tipo de gadgets: bombillas, enchufes, termostatos y una gran variedad de dispositivos tradicionales.

Estos de acuerdo a sus distintas características y posibilidades, podremos integrarlos a nuestro ecosistema domótico bien sea de manera cableada o inalámbrica. El hecho es que, para que estos funcionen correctamente, deben contar con unos elementos fundamentales.

A continuación, los elementos fundamentales en un sistema domótico.

– Central de gestión domótica

Se trata de la base principal de todo hogar inteligente, es decir el núcleo de la domotización. A través de esta, pasan y se distribuyen todos los comandos, datos y programaciones de cada uno de los dispositivos inteligentes conectados en el hogar.

Hoy en día, la mayoría de los sistemas de gestión domótica son controlados a través de comandos de voz. Por esa razón, también podemos encontrarlos como asistentes de voz inteligentes. Mediante estos, podemos controlar, gestionar y programar todos los dispositivos asociados.

Es importante tener en cuenta que, en base a este elemento debemos construir nuestro ecosistema inteligente, es decir, solo debemos elegir gadgets o dispositivos compatibles con el asistente de voz. De nada sirve, hacernos un una gran cantidad de productos que al final no serán compatibles entre estos, pues no ofrecerán todos los beneficios de un hogar totalmente domótico.

– Sistemas de comunicación

Ahora bien, para hacer posible que el sistema esté interconectado es necesario establecer los sistemas o soportes de comunicación. A través de estos, es posible establecer la conexión que permite el funcionamiento correcto de todos los elementos.

Como mencionamos, en función del tipo de gadgets y sus características, las conexiones pueden ser tanto físicas como mediante algún sistema inalámbrico, principalmente Internet desde Wi-Fi o Bluetooth.

Los sistemas de comunicación más comunes son:

  • Routers o enrutadores
  • Switch
  • HUB o concentradores
  • Cableado UTP o coaxial

– Sensores

Continuando con los elementos fundamentales en un sistema domótico, es necesario mencionar a los sensores. Se trata de los mecanismos diseñados para captar la información exterior, para posteriormente procesarla y ejecutar una acción en función de diferentes variables.

Si bien es cierto, los sensores más comunes son los de temperatura, movimiento e iluminación, existe otra gran cantidad con diversas características. Estos son los responsables principales del funcionamiento automatizado de todo el hogar domótico. A través de ellos pasa toda la información sobre el entorno que acciona el funcionamiento preciso para cada situación.

El ejemplo más sencillo, la activación de una alarma debido a que se detectó un movimiento en el hogar, o porque localizó una fuga de agua en la red de tuberías del hogar. 

– Actuadores

Básicamente son los que ejecutan una acción concreta en función de lo detectado por los sensores o por la configuración previa realizada a través de la central domótica.

Un ejemplo perfecto, son los termostatos inteligentes, que al sentir que el hogar se encuentra a una temperatura inadecuada, activan o desactivan el sistema de climatización, para regular la temperatura y dejarla al gusto del usuario. 

Los actuadores en sí, son el brazo ejecutor de todo el sistema domótico, es decir, son los responsables de ejecutar todas las tareas que sean necesarias, para que la instalación domótica funcione correctamente. 

Con los elementos fundamentales en un sistema domótico correctamente instalados y configurados, disfrutaremos los placeres de tener un hogar inteligente, esto se evidenciará no solo en un incremento en la calidad de vida, sino también un ahorro considerable en las facturas de luz y agua. Lo mejor de todo, es que estaremos colaborando con la preservación del ambiente.

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